
2026-03-28
Desde principios de 2026, la industria minera kazaja ha tenido un tema importante en el centro de atención: la guerra de ofertas por el Eurasian Resources Group (ERG). Por un lado está el actual director general, Shukhrat Ibragimov, que, según se informa, busca consolidar el control comprando la participación de otros accionistas importantes. Por el otro, Shahmurat Mutalip, que ha presentado una oferta para adquirir una participación del 40% de la empresa, aparentemente con el apoyo del gigante minero Glencore.
Actualmente, Mutalip parece tener la ventaja. Después de comprar con éxito Altynalmas, una de las empresas mineras de oro más grandes de Kazajstán, parece tener una ventaja tanto en la financiación como en la obtención del control. Esta ventaja probablemente se vea reforzada por el apoyo de Glencore. La motivación de la empresa parece ser garantizar el acceso prioritario al ferrocromo, un componente clave en la industria del acero, ya que Kazajstán se encuentra entre los principales productores mundiales de este recurso. Glencore supuestamente está apoyando la oferta de Muthalip con un pago inicial de 800 millones de dólares a cambio de futuros suministros de minerales.
La gran pregunta puede ser quién ganará la guerra de ofertas por la empresa, pero una pregunta aún más intrigante es ¿quién es Shahmurat Mutalip? Como fundador de Integra Construction, ha creado una importante presencia empresarial, liderando una de las empresas de construcción más grandes de Kazajstán.
Lo que destaca, sin embargo, es su aparente falta de experiencia o historial de inversiones en el sector minero. A pesar de esto, Mutalip está a punto de hacerse con el control de una parte importante de los recursos metalúrgicos, de oro, plomo y zinc de Kazajstán.
Esto es notable por dos razones. En primer lugar, está negociando simultáneamente varios activos mineros importantes, incluidos ERG y Kazzinc, donde, en virtud de un acuerdo de financiación con Glencore, se espera que busque una participación del 70%. Esto se suma a su reciente adquisición de Altynalmas. Cada una de estas transacciones normalmente sería compleja y consumiría mucho tiempo por sí sola.
En segundo lugar, las autoridades kazajas no han expresado públicamente objeciones a que una figura así adquiera grandes segmentos de una industria de importancia estratégica. Un escenario similar en Europa o América del Norte probablemente atraería una importante atención regulatoria.
La explicación puede residir en la dinámica política cambiante en el nivel más alto del Estado kazajo. Aunque al principio el presidente Kassym-Jomart Tokayev era cercano a él, en los últimos años ha tratado de distanciar su administración del ex presidente Nursultan Nazarbayev, cuya red tenía importantes participaciones en industrias clave.
La minería, un sector central de la economía de Kazajstán, se ha convertido en un elemento clave de este cambio. Se dice que el presidente Tokayev está intentando redistribuir la propiedad de las elites de la era Nazarbayev y de los intereses extranjeros en favor de una nueva clase de actores nacionales, políticamente aceptables y financieramente ricos.
Mutalip parece encajar en este perfil. Como ciudadano kazajo con un negocio establecido, encaja en este nuevo modelo. A sus 35 años, tiene poco bagaje político y no tiene una base de influencia independiente, lo que lo hace más dependiente del apoyo político. Esto plantea la posibilidad de que su meteórico ascenso cuente, al menos en parte, con el apoyo del gobierno.
En lugar de indicar una total transparencia y reforma del sistema económico, estos acontecimientos sugieren continuidad en las estructuras de poder subyacentes. Figuras como Mutalip pueden representar una nueva generación de oligarcas, diferentes en apariencia pero todavía ligados a una influencia política arraigada.
En la mayoría de los escenarios de adquisición, la experiencia del comprador en la industria sería un factor crítico. Por ejemplo, si se intentara adquirir una gran empresa farmacéutica en el Reino Unido o Estados Unidos, se haría un fuerte énfasis en la experiencia de la industria. Este no parece ser el caso de las ofertas de Mutalip para adquirir ERG, Altynalmas y Kazzinc.
La debida diligencia debería haber planteado dudas sobre la falta de experiencia industrial de Muthalip, su acceso a financiación y sus vínculos con Rusia. Sin embargo, quedan dudas sobre si Glencore realizó tales controles y por qué decidió trabajar con una entidad desconocida. Curiosamente, el Departamento de Justicia de EE. UU. puso fin a su supervisión de Glencore en marzo de 2025, y la decisión de apoyar a Mutalip parece haberse tomado después de ese momento.
Esto genera preocupación entre quienes esperan un Kazajstán más abierto, competitivo y transparente. El hecho de que una figura relativamente desconocida pueda hacerse con el control de activos tan estratégicamente importantes sugiere que es posible que aún no se hayan llevado a cabo reformas significativas.
A medida que se intensifica la carrera global por minerales críticos, el resultado de la batalla por el ERG podría servir como un indicador clave de la dirección futura de Kazajstán.